martes, 11 de abril de 2017



¿De dónde vienen los celos?

Los celos parecen tener dos orígenes. El primero es de la índole cognitivo, y el otro origen genético ancestral.
Origen cognitivo
En este rubro se engloba las cogniciones existentes, como la idea de ver a la persona celada como un objeto y/o posesión. Palabras y frases como las siguientes lo definen:
Sujeto femenino
-Me conquistó, eres mío, somos uno, hazme tuya, siempre seré tuya
Sujeto masculino
-La voy a conquistar, vas a ser mia, soy tuyo, es mi mujer, siempre serás mía
Esta repetición incansable en los medios como canciones, películas, novelas, cuentos, series de televisión, historias familiares que se pasan de una generación a la siguiente, refuerzan la creencia de que la contraparte deseada o celada, viene siendo a ser una especie de objeto que se puede comprar o tener. Un terreno que se conquista y que entonces debe ser defendido. Ya no se toma en cuenta la libertad de elección del individuo, se le trata al otro como si no tuviera capacidad de elección en cuanto a continuar con la relación. La palabra amo, “te amo” recuerda a la relación amo-esclavo. Pareciera no haber más léxico para definir un sentimiento tan importante. Otra situación se da en lo que respecta al sexo. El tener una relación sexual significa “poseer”. Como si esto diera de alguna manera un derecho sobre el poseído o la persona que posee. En una relación sexual ¿quién es el poseído y quién posee? Porque una mujer dice lo mismo que el hombre de ella y viceversa. La mujer dice “lo conquiste”, pero el hombre dice “la conquiste”. Ambos piensan del otro como una posesión. No se describe el vínculo. Entonces si el otro es una posesión, es susceptible de der robada. De ahí el miedo, o la inseguridad a que “me la quiten”  o a “que me lo quiten”. Como si se pudiera robar a una persona. Cuentan los abuelos que antes “se robaban” a las muchachas. Pero esto lo hacían la mayoría de las veces para evitar el compromiso económico de tener que hacer una gran fiesta. Claro en otras veces se trataba de un secuestro o de un secuestro consentido si es que pudiera existir ese término. Pero en todas estas situaciones se aprecia a la persona “robada” como un objeto. No se le da el valor de persona, no se le permite decidir. Porque a un objeto no se le pregunta “¿oye quiere ser mío?”, por lo tanto no se toma en cuenta la opinión del otro. Los celos denotan inseguridad, baja autoestima, pero pueden venir del miedo a “perder” al otro. Miedo a la pérdida del objeto.
Origen genético ancestral

En esto solo se puede especular, pero a partir del estudio del comportamiento de monos que de acorde a la teoría de Darwin, somos evolución del mismo. También el llamado cerebro primitivo, que fue una evolución hasta llegar a conformar el cerebro humano, con sus múltiples capas de materia gris que nos hacen seres pensantes. En un momento de emoción intensa, se activa el cerebro “reptil” o primigenio, lo que nos hace actuar por instinto. Defendiendo un supuesto territorio que no existe. Peleando una lucha que solo existe en nuestra mente.


Dr. Eduardo Monteverde Maldonado
Psiquiatra
Certificado por el Consejo Mexicano
de Psiquiatría, A.C. CERT.06401477
drmonteverde@hotmail.com