sábado, 26 de septiembre de 2020

 


Entendiendo los estados anímicos

Aceptar nuestros estados de ánimo normales (excepto los que son patológicos y requieren un tratamiento psiquiátrico, como la depresión) ayuda a conocer nuestra mente. Algunas personas utilizan drogas, el alcohol, por ejemplo, con la intención de cambiar estados de ánimo no deseados. Sin embargo eso precisamente conlleva a tener más de esos estados y caer en un trastorno depresivo, ansioso, o detonar algún otro. Parte de esto puede ser por una desinformación o un mal entendido de la psicología positivista en donde se busca que la persona este siempre en una especie de estado de felicidad perpetua. Causando culpa o ansiedad si no se logra. El no conocer nuestras emociones normales puede también llevar a creer que estemos en una especie de error emocional. Aunque no siempre la causa del consumo de drogas (legales o ilegales) sea el cambiar estados de ánimo, es algo bastante común y es una vía de entrada al trastorno por consumo de sustancias. Es más sano hacerles frente y aprender a manejar esos estados anímicos que nos desagrada tener, y, que muchas veces pueden venir de pensamientos, sobre situaciones y en otras solo son simples variaciones que ocurren a nivel cerebral. También pueden darse como procesos como el duelo que es un estado de adaptación ante situaciones o eventos, inesperados o esperados. Es importante conocer y aprender a lidiar con nuestros estados de ánimo que son fluctuaciones normales que todos los humanos tenemos. Sin embargo, ante la duda, de que uno de estos persista o sea muy intenso y/o repetitivo, cause alteraciones en nuestra funcionalidad, habrá que acudir con un profesional de la salud mental para descartar alguna patología. Las enfermedades infecciosas y otro tipo de eventos como traumatismos en el cráneo pueden alterar el estado de ánimo de la persona que los padece. Algunas enfermedades virales como un resfriado común puede afectar el estado de ánimo de manera temporal. Incluso hay gente que reporta alteración en su animosidad ante cambios climáticos como el estar nublado o cambios de estación, a este fenómeno le han llamado “barrunto” y aún falta investigarse de manera científica. El autoconocimiento de nuestras emociones y de los estados de ánimo que conllevan, nos ayudará a mantener la salud mental. Ese estado de equilibrio que puede llegar a alterarse y poner en riesgo de padecer algún trastorno de la mente.


Dr. Eduardo Monteverde Maldonado

Psiquiatra

www.drmonteverde.net


martes, 11 de abril de 2017



¿De dónde vienen los celos?

Los celos parecen tener dos orígenes. El primero es de la índole cognitivo, y el otro origen genético ancestral.
Origen cognitivo
En este rubro se engloba las cogniciones existentes, como la idea de ver a la persona celada como un objeto y/o posesión. Palabras y frases como las siguientes lo definen:
Sujeto femenino
-Me conquistó, eres mío, somos uno, hazme tuya, siempre seré tuya
Sujeto masculino
-La voy a conquistar, vas a ser mia, soy tuyo, es mi mujer, siempre serás mía
Esta repetición incansable en los medios como canciones, películas, novelas, cuentos, series de televisión, historias familiares que se pasan de una generación a la siguiente, refuerzan la creencia de que la contraparte deseada o celada, viene siendo a ser una especie de objeto que se puede comprar o tener. Un terreno que se conquista y que entonces debe ser defendido. Ya no se toma en cuenta la libertad de elección del individuo, se le trata al otro como si no tuviera capacidad de elección en cuanto a continuar con la relación. La palabra amo, “te amo” recuerda a la relación amo-esclavo. Pareciera no haber más léxico para definir un sentimiento tan importante. Otra situación se da en lo que respecta al sexo. El tener una relación sexual significa “poseer”. Como si esto diera de alguna manera un derecho sobre el poseído o la persona que posee. En una relación sexual ¿quién es el poseído y quién posee? Porque una mujer dice lo mismo que el hombre de ella y viceversa. La mujer dice “lo conquiste”, pero el hombre dice “la conquiste”. Ambos piensan del otro como una posesión. No se describe el vínculo. Entonces si el otro es una posesión, es susceptible de der robada. De ahí el miedo, o la inseguridad a que “me la quiten”  o a “que me lo quiten”. Como si se pudiera robar a una persona. Cuentan los abuelos que antes “se robaban” a las muchachas. Pero esto lo hacían la mayoría de las veces para evitar el compromiso económico de tener que hacer una gran fiesta. Claro en otras veces se trataba de un secuestro o de un secuestro consentido si es que pudiera existir ese término. Pero en todas estas situaciones se aprecia a la persona “robada” como un objeto. No se le da el valor de persona, no se le permite decidir. Porque a un objeto no se le pregunta “¿oye quiere ser mío?”, por lo tanto no se toma en cuenta la opinión del otro. Los celos denotan inseguridad, baja autoestima, pero pueden venir del miedo a “perder” al otro. Miedo a la pérdida del objeto.
Origen genético ancestral

En esto solo se puede especular, pero a partir del estudio del comportamiento de monos que de acorde a la teoría de Darwin, somos evolución del mismo. También el llamado cerebro primitivo, que fue una evolución hasta llegar a conformar el cerebro humano, con sus múltiples capas de materia gris que nos hacen seres pensantes. En un momento de emoción intensa, se activa el cerebro “reptil” o primigenio, lo que nos hace actuar por instinto. Defendiendo un supuesto territorio que no existe. Peleando una lucha que solo existe en nuestra mente.


Dr. Eduardo Monteverde Maldonado
Psiquiatra
Certificado por el Consejo Mexicano
de Psiquiatría, A.C. CERT.06401477
drmonteverde@hotmail.com

lunes, 9 de enero de 2017

¿Cómo ayudar a una persona que padece el síndrome de Hikikomori?


El síndrome de Hikikomori, es un término japonés que significa apartarse o estar recluido. Aún no está dentro de la clasificación de los trastornos mentales DSM-V debido a que como síndrome puede englobar otros trastornos como fobia social, trastorno de personalidad por evitación y puede aparecer como síntoma de otros como por ejemplo estados psicóticos de la esquizofrenia. Aún así podemos diferenciarlo de los trastornos antes mencionados, cuando se da un conjunto de aislamiento físico, miedo a las interacciones en persona, ya que sin embargo este fenómeno aún poco estudiado en Occidente, nos aporta nuevos retos al tratamiento. El hikikomori es más común en hombres, en Japón. En México aún no tenemos una estadística específica para este síndrome. Pero la persona que lo padece puede interactuar a través de las redes sociales. Por lo que no es precisamente el miedo a la interacción social lo que caracteriza al hikikomori, sino al estar de frente a un ser humano. El hikikomori puede ser muy social a través de las redes sociales, detrás de la pantalla de una computadora, pero rehuir una plática en persona. Hay diferentes grados de este síndrome, no todos están totalmente en el aislamiento. Habrá hikikomori parciales por así decirlo, o hikikomoris de fines de semana. En el tratamiento hay dos estilos al parecer. El japonés en el que se le trata al hikikomori como si padeciera alguna adicción alguna droga, y se le retira de manera involuntaria del lugar de reclusión para internarlo en alguna clínica de rehabilitación u hospital psiquiátrico. Este sistema de tratamiento recuerda al tratar a la enfermedad con la enfermedad, y no es del todo óptimo, sin embargo en casos severos puede ser la diferencia entre rescatar a una persona, en casos extremos de una muerte, ya que no es extraño los hikikomori puedan padecer otros trastornos psiquiátricos, como la depresión que los pueda llevar a hacerse daño y en casos extremos cometer suicidio. El otro tipo de tratamiento es similar al de las fobias. Intenta de una manera gradual y estructurada, el contacto con el mundo exterior, de manera que la persona no se sienta agredida y pueda cooperar durante el proceso de rehabilitación. Al parecer el estilo del tratamiento depende del caso. Pero aún los tratamientos exprés involuntarios, tendrán que llevar un seguimiento a largo plazo, para poder reintegrar de manera adecuada a la persona. Recordar que el hikikomori puede o no tener trabajo, o haber abandonado los estudios. Por lo que la meta del tratamiento también dependerá de una evaluación minuciosa del caso. La familia juega un papel importante en la rehabilitación y se convierte en el puente de enlace entre el paciente y el terapeuta o los profesionales de la salud mental que intervengan. Se han utilizado variantes de estos tratamientos incluso en algunos, con la ayuda de ex hikikomoris, se puede lograr motivar al paciente a que retome el contacto con el mundo y se rehabilite. Todavía hacen falta estudios que nos aporten datos estadísticos para poder basar los tratamientos en estrategias que se puedan replicar. Mientras no tengamos más investigación, se sugiere trabajar en equipo involucrando a la familia en el tratamiento. La misma tecnología que el hikikomori utiliza para aislarse del mundo, la computadora se puede utilizar como herramienta terapéutica en un principio, por lo que no es necesario suprimir la tecnología, sino utilizarla en favor de la rehabilitación, para que hikikomori se pueda adaptar a un mundo de tecnología sin aislarse ni recluirse.
Dr. Eduardo Monteverde Maldonado
Psiquiatra
Certificado por el Consejo Mexicano
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sábado, 3 de diciembre de 2016

Síndrome del nido vacio


El síndrome del nido vacío es un conjunto de síntomas que pueden aparecer cuando los hijos hacen su vida y se van del hogar. A pesar de que esta fría descripción puede describirlo, no hay palabras para poder entender la tristeza que pueden sentir los padres de los hijos que se fueron, que hicieron su vida y dejan la casa donde habitaron durante muchos años. La madre o el padre que lo padece o ambos, antes que nada tienen que darse cuenta que están pasando por un proceso de duelo. El llamado síndrome del nido vacío, es un duelo. Un duelo es una reacción adaptativa que surge ante un evento dado. La mayoría de los eventos que lo ocasionan son del tipo que la gente que lo presenta considera desafortunado. También se pueden dar cuando existen situaciones que la sociedad cataloga como benéficas, o que los allegados lo ven como algo afortunado pero que la persona no lo aprecia así. El síndrome del nido vacío puede ocurrir en varias etapas. Primero cuando los hijos que son prescolares entran a la escuela. Aunque mucho antes puede también darse cuando las madres tienen que dejar a sus hijos en la guardería por tener que trabajar. Sin embargo hace mayor referencia al que ocurre cuando los hijos se van del hogar bien porque se casaron o decidieron hacer su vida viviendo aparte, entonces los padres se encuentran con una realidad que tal vez mucho tiempo no querían afrontar: la soledad. Si es un matrimonio, pues se estrecha la relación, pero este puede dar lugar al principio a conflictos porque es un ajuste, no están acostumbrado a convivir tan cercanamente. El espacio físico, hay una sensación de pérdida, las habitaciones que ocupaban los hijos quedan vacías, toda la rutina, etc... Este espacio físico vacío, puede llenarse de miedos que a su tiempo no fueron reconocidos o que se relegaron. Afloran manifestaciones del inconsciente. Puede complicarse con depresión, la cual va a requerir de un tratamiento farmacológico y además síntomas de ansiedad, insomnio, y en casos más graves alucinaciones. El síndrome del nido vacío aunque no es un diagnóstico reconocido como tal en el libro de la clasificación de las enfermedades mentales, pues es un término acuñado, si es un evento real que todos los padres tendrán que pasar pero, como una etapa más, tendrá que adaptarse. Se recomienda reconocer y canalizar los sentimientos en actividades que distraigan. No negarse a la sensación, sino aprender a sobrellevarla. Y buscar ayuda profesional si los síntomas están afectando su vida en lo laboral, social o en su salud.
Dr. Eduardo Monteverde Maldonado
Psiquiatra
DGP.3558395.UAG.DGPRS-5998/02
Ced.Esp.5132009.DGPRS.33-07
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domingo, 10 de abril de 2016

Trastornos estacionales


Los seres humanos somos cíclicos, es decir, correspondemos a ciclos que traemos ya programados en nuestro organismo, en el ADN. Así como los seres humanos, también los mamíferos tienen ciclos. Por mencionar algunos ciclos, en la mujer tenemos el ciclo menstrual, y además un ciclo muy importante el ciclo circadiano, las hormonas que se liberan en nuestros cuerpos, tanto de hombres como de mujeres que nos indican cuando es la hora de dormir. Estos ciclos a la vez interactúan con todo el sistema nervioso humano. Se han estudiado algunos trastornos que aparecen cuando hay cambios de estación, por ejemplo de otoño a invierno y que a su vez están relacionados con la disponibilidad de la luz, que tiene que ver con el ciclo circadiano. Pero también existen personas que son sensibles a los cambios de estación de primavera-verano y de verano a otoño, y esto parece no tener relación con el ciclo circadiano pues se supone la disponibilidad de la luz es mayor en el verano, aunque hay excepciones dependiendo de la región del mundo donde se viva. También se han estudiado la influencia de la luz solar en el estado de ánimo de la gente. Podríamos decir que varias líneas de investigación se han enfocado en descubrir la relación que guardan en este caso las estaciones pero que tienen que ver con la luz solar, y que finalmente es dada por el sol. Entonces parece haber una relación de la disponibilidad de la luz solar y el comportamiento humano. Pero aunque no se puede concluir aún alguna asociación definitiva, existen personas en el que los cambios de estación actúan como disparadores de episodios afectivos como la depresión o la manía que es una fase del trastorno bipolar y/o recaídas para otro tipo de trastornos como el insomnio y los trastornos de ansiedad entre otros. Hasta hace poco se descubrió que todos tenemos una sustancia parecida a la clorofila de las plantas pero se llama melanina. Poco estudiada, pero por medio de esta hormona adquirimos energía de la luz solar. Aunque no todas las personas son sensibles a este cambio por las variaciones individuales en la genética de cada quien, algún porcentaje podría serlo y estas personas van a serían más propensas a desarrollar trastornos del ánimo en los períodos de cambio estacional.

Dr. Eduardo Monteverde Maldonado
Psiquiatra
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miércoles, 24 de febrero de 2016

Narcolepsia, una enfermedad rara


La narcolepsia está clasificada como un trastorno de ciclo sueño-vigilia. Consiste en episodios recurrentes de una necesidad imperiosa de dormir, llegando a quedarse dormido o hacer siestas, con presencia de cataplexia (pérdida del tono muscular) la persona al quedarse dormida pierde el control de la musculatura de su cuerpo y se cae. De acorde a estudios epidemiológicos, se menciona que la narcolepsia afecta del .02 al .04% de la población en general de la mayoría de los países. El inicio puede suceder en la adolescencia de los 15-25 años o en la edad adulta de los 30 a los 35 años. Se han estudiado muchos factores, genéticos, temperamentales, del medio ambiente y culturales. Las personas que lo padecen, sin tratamiento, pueden verse afectadas en su trabajo y en actividades como manejar, operar maquinaria pesada o pilotear aviones. Con tratamiento las personas pueden trabajar y manejar; pero aún así se recomienda ir acompañado al conducir un automóvil en viajes largos. Antes de diagnosticar, se tiene que hacer lo que se llama diagnóstico diferencial, es decir, excluir otras causas que puedan confundirse como la apnea del sueño que puede ser causada por obesidad, la deprivación prolongada de sueño como las personas que doblan o trabajan turnos nocturnos, así como otras situaciones médicas y otros trastornos como la depresión. Además la narcolepsia puede ocurrir junto con otras enfermedades y el puente sería la obesidad, siendo que el aumento del tejido adiposo puede causar alteraciones del sueño y estas manifestarse como episodios de somnolencia diurna. Dentro de los tratamientos se utilizan estimulantes, y deberá la persona ser valorada y llevar un seguimiento por un especialista además qué requiere la intervención multidisciplinaria dependiendo del caso, por otras enfermedades concomitantes y/o condiciones que tengan que tratarse, usualmente requiriendo apoyo de neumología, medicina interna, nutrición, etc.. Sobre todo cuando la narcolepsia se presenta junto con obesidad, más no como causa de la misma, sino como una condición que se presenta al mismo tiempo. Es importante realizar el diagnóstico a tiempo y que la persona inicie el tratamiento ya que esto pudiera tener grandes consecuencias benéficas en la vida de la persona afectada, tales como evitar accidentes y poner en riesgo a terceras personas de las consecuencias de quedarse dormido realizando una actividad de peligro.

Dr. Eduardo Monteverde Maldonado
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