El síndrome de Hikikomori, es un
término japonés que significa apartarse o estar recluido. Aún no está dentro de
la clasificación de los trastornos mentales DSM-V debido a que como síndrome
puede englobar otros trastornos como fobia social, trastorno de personalidad
por evitación y puede aparecer como síntoma de otros como por ejemplo estados
psicóticos de la esquizofrenia. Aún así podemos diferenciarlo de los trastornos
antes mencionados, cuando se da un conjunto de aislamiento físico, miedo a las
interacciones en persona, ya que sin embargo este fenómeno aún poco estudiado
en Occidente, nos aporta nuevos retos al tratamiento. El hikikomori es más
común en hombres, en Japón. En México aún no tenemos una estadística específica
para este síndrome. Pero la persona que lo padece puede interactuar a través de
las redes sociales. Por lo que no es precisamente el miedo a la interacción
social lo que caracteriza al hikikomori, sino al estar de frente a un ser
humano. El hikikomori puede ser muy social a través de las redes sociales,
detrás de la pantalla de una computadora, pero rehuir una plática en persona. Hay
diferentes grados de este síndrome, no todos están totalmente en el
aislamiento. Habrá hikikomori parciales por así decirlo, o hikikomoris de fines
de semana. En el tratamiento hay dos estilos al parecer. El japonés en el que
se le trata al hikikomori como si padeciera alguna adicción alguna droga, y se
le retira de manera involuntaria del lugar de reclusión para internarlo en
alguna clínica de rehabilitación u hospital psiquiátrico. Este sistema de
tratamiento recuerda al tratar a la enfermedad con la enfermedad, y no es del
todo óptimo, sin embargo en casos severos puede ser la diferencia entre
rescatar a una persona, en casos extremos de una muerte, ya que no es extraño
los hikikomori puedan padecer otros trastornos psiquiátricos, como la depresión
que los pueda llevar a hacerse daño y en casos extremos cometer suicidio. El
otro tipo de tratamiento es similar al de las fobias. Intenta de una manera
gradual y estructurada, el contacto con el mundo exterior, de manera que la
persona no se sienta agredida y pueda cooperar durante el proceso de
rehabilitación. Al parecer el estilo del tratamiento depende del caso. Pero aún
los tratamientos exprés involuntarios, tendrán que llevar un seguimiento a
largo plazo, para poder reintegrar de manera adecuada a la persona. Recordar
que el hikikomori puede o no tener trabajo, o haber abandonado los estudios.
Por lo que la meta del tratamiento también dependerá de una evaluación
minuciosa del caso. La familia juega un papel importante en la rehabilitación y
se convierte en el puente de enlace entre el paciente y el terapeuta o los
profesionales de la salud mental que intervengan. Se han utilizado variantes de
estos tratamientos incluso en algunos, con la ayuda de ex hikikomoris, se puede
lograr motivar al paciente a que retome el contacto con el mundo y se
rehabilite. Todavía hacen falta estudios que nos aporten datos estadísticos
para poder basar los tratamientos en estrategias que se puedan replicar.
Mientras no tengamos más investigación, se sugiere trabajar en equipo involucrando
a la familia en el tratamiento. La misma tecnología que el hikikomori utiliza
para aislarse del mundo, la computadora se puede utilizar como herramienta terapéutica
en un principio, por lo que no es necesario suprimir la tecnología, sino
utilizarla en favor de la rehabilitación, para que hikikomori se pueda adaptar
a un mundo de tecnología sin aislarse ni recluirse.
Dr. Eduardo Monteverde Maldonado
Psiquiatra
Certificado por el Consejo Mexicano
de Psiquiatría, A.C. CERT.06401477
drmonteverde@hotmail.com

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