El síndrome del nido vacío es un
conjunto de síntomas que pueden aparecer cuando los hijos hacen su vida y se
van del hogar. A pesar de que esta fría descripción puede describirlo, no hay
palabras para poder entender la tristeza que pueden sentir los padres de los
hijos que se fueron, que hicieron su vida y dejan la casa donde habitaron
durante muchos años. La madre o el padre que lo padece o ambos, antes que nada
tienen que darse cuenta que están pasando por un proceso de duelo. El llamado
síndrome del nido vacío, es un duelo. Un duelo es una reacción adaptativa que surge
ante un evento dado. La mayoría de los eventos que lo ocasionan son del tipo
que la gente que lo presenta considera desafortunado. También se pueden dar
cuando existen situaciones que la sociedad cataloga como benéficas, o que los
allegados lo ven como algo afortunado pero que la persona no lo aprecia así. El
síndrome del nido vacío puede ocurrir en varias etapas. Primero cuando los
hijos que son prescolares entran a la escuela. Aunque mucho antes puede también
darse cuando las madres tienen que dejar a sus hijos en la guardería por tener
que trabajar. Sin embargo hace mayor referencia al que ocurre cuando los hijos
se van del hogar bien porque se casaron o decidieron hacer su vida viviendo
aparte, entonces los padres se encuentran con una realidad que tal vez mucho
tiempo no querían afrontar: la soledad. Si es un matrimonio, pues se estrecha
la relación, pero este puede dar lugar al principio a conflictos porque es un
ajuste, no están acostumbrado a convivir tan cercanamente. El espacio físico,
hay una sensación de pérdida, las habitaciones que ocupaban los hijos quedan vacías,
toda la rutina, etc... Este espacio físico vacío, puede llenarse de miedos que
a su tiempo no fueron reconocidos o que se relegaron. Afloran manifestaciones
del inconsciente. Puede complicarse con depresión, la cual va a requerir de un
tratamiento farmacológico y además síntomas de ansiedad, insomnio, y en casos
más graves alucinaciones. El síndrome del nido vacío aunque no es un
diagnóstico reconocido como tal en el libro de la clasificación de las enfermedades
mentales, pues es un término acuñado, si es un evento real que todos los padres
tendrán que pasar pero, como una etapa más, tendrá que adaptarse. Se recomienda
reconocer y canalizar los sentimientos en actividades que distraigan. No
negarse a la sensación, sino aprender a sobrellevarla. Y buscar ayuda
profesional si los síntomas están afectando su vida en lo laboral, social o en
su salud.
Dr. Eduardo Monteverde Maldonado
Psiquiatra
DGP.3558395.UAG.DGPRS-5998/02
Ced.Esp.5132009.DGPRS.33-07
Certificado por el Consejo Mexicano
de Psiquiatría, A.C. CERT.06401477
Hermosillo: Clínica del Noroeste,
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Tel.212-13-71/Cel.6621843333
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